Loca de lunas y jugo de ciruelas...


miércoles, 14 de febrero de 2007

Primer engaño

Llevábamos 2 semanas viéndonos todos los días, yo siempre en mi lugar y él en el suyo... pero cada vez que me acercaba sus ojos brillaban de manera distinta.
Siempre aparecía con un cumplido, un elogio y algún regalo para mí que sus manos habían realizado.
No faltaban sus escenas de celos, el “Por qué no me hablás a mí...” y acto seguido su llanto, que de manera paciente yo lograba calmar.
En una fecha importante se vistió de manera elegante sólo para que yo notara su presencia, pero el tiempo se estaba terminando y alguien cercano a él me confesó lo que le estaba pasando conmigo.
Cuando llegó el día de mi despedida lo saludé, le dí un fuerte abrazo y noté en sus ojos la desilusión y la ira que yo había provocado en él por irme... Y me sentí mal y culpable por ser la causa de ello.
Sus palabras diciéndome, pidiéndome que nunca me vaya seguían repicando en mis oídos mientras me alejaba del aula de primer grado...